¿Qué es cerveza y qué no lo es?
by Cervezas Artesanales El Ayla
Mundo Craft beer

Nos gusta mucho en Cervezas El Ayla tratar temas que generen opinión, y por ello hoy queremos hablar de ¿qué es cerveza y qué no lo es?

Antes de adentrarnos en la espesa “selva” del debate sobre qué estilos de cerveza artesanal sacan los pies del tiesto, conviene hacer un inciso acerca de la apisonadora industrial del sector cervecero. Y es que si atendemos a la Ley de Pureza (Reinheitsgebot) decretada en 1516 por Guillermo IV de Baviera -en ese jardín nos meteremos otro día ;)- es el agua (de preferencia de manantial), la cebada malteada y lúpulo los ingredientes para elaborar cerveza. Por ende, todos los sucedáneos que emplean las marcas de cerveza industrial como el arroz o el mijo -y no precisamente por experimentar si no por abaratar costes- deberían al menos hacerlos enrojecer cuando aseveran que “ellos” son los maestros cerveceros.

Pero dejemos de lado a los magnates para caminar en otra dirección. La velocidad casi de la luz en la que se ha subido la cerveza artesanal en apenas unas décadas ha llevado a que aparezcan estilos experimentales en los que algunos se cuestionan si se pasan los límites de la denominación de “cerveza”.

Estilos como las NEIPA y las HAZY IPA con su turbidez -otrora el caballo de batalla de los homebrewers y hoy casi tedeum- ya generaron circunloquios indirectos acerca de si era necesario poner límite a la definición de cerveza. El uso de frutas, flores, y mil ingredientes varios ha servido para abrir un campo experimental por lo general bien recibido por cerveceros y público.

Ahora bien, la aparición de determinadas cervezas que expresamente prescinden del gas y espuma, puede dejarnos tan congelados como la temperatura con la que se bebe la cerveza industrial. Y nadie dice que no esté rico, pero también los zumos, el hidromiel, la mermelada, el gazpacho, la horchata o la recién desembarcada kombucha están sabrosas, y no se les llama cerveza.

Respetando todas las opiniones, nosotros creemos que la cerveza debe estar basada en cereales, y sobre todo que la fruta no sea el eje sobre el que pivota el producto elaborado. Si dejamos que los aditivos e ingredientes extra manden, entonces estaremos tocando, o más bien sobrepasando, los límites de qué es la cerveza.

En los casos en que se emplee fruta, su azúcar no debe ser el responsable de la fermentación, si cubrir la tarea de la fermentación de la malta que es el tronco principal del concepto de la cerveza. Cabe anotar que no es cerrar el paso a la experimentación, al contrario, la evolución de la cerveza es constante, y se trata de un universo sobre el que hay unas posibilidades infinitas. Sin embargo el peligro que corremos usando el nombre de cerveza para algo que no se ajusta al modelo puede llevar a ser contraproducente.

Se antoja necesario que los cerveceros hablemos sin tapujos, y que todos argumentemos en diferentes direcciones, porque desde el debate nacerá el consenso. Y de este modo podremos llamar a las cosas como se debe, de manera que el consumidor no se sienta engañado, o se llame cerveza a cosas que no lo son.

En cualquier caso las normas, leyes, reglamentos de concursos cerveceros y demás teoría están para debatir sanamente sobre ellas y que el consenso ayude a que la cerveza artesana quede definida como tal y todos podamos disfrutar con ella. ¡Salud!

Y vosotros cerveceros y amantes de la cerveza -esperemos que artesana – ¿qué opináis al respecto?

Escribir comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar